martes, 19 de mayo de 2015

Se inyecta inyectando.

El BCE lleva meses comprando unos 60.000 millones al mes de deuda pública de los diferentes estados (menos del griego). Hoy el BCE ha dicho que 60.000 millones es poco, que va a multiplicar las compras de deuda, para según dicen, evitar problemas en el verano.

Estas compras son en el mercado secundario y son a los bancos. El estado vende deuda a los bancos y el BCE le compra esa deuda a los bancos. Dicen que es para inundar de dinero a los países, los bancos reciben ese dinero y luego estos lo prestan, regando de dinero así al país.

Inundar de dinero… ¡Júa! Me parto. Sorprende que un organismo público como el BCE trabaje para los bancos. ¿Por qué digo esto? ¿Vosotros recordáis como se compraban los coches antaño? Se firmaban unas letras con una cantidad fija. Si pedías 5.000 para pagar el coche, y le financiabas a cuatro años, se calculaban los intereses y se sumaban a las letras. Eran cinco mil más los intereses de esos cuatro años, esa cantidad era fija lo pagaras mes a mes durante los cuatro años, o lo amortizaras todo al mes siguiente de la compra. Lo mismo pasa con estas letras que compra el BCE, el BBVA compra hoy una letra a diez años al 2% y el BCE se la compra mañana pagando la letra y los intereses de los diez años.

Si de verdad esto lo hicieran para inyectar dinero a la economía productiva, las compras las harían directamente a los estados y estos mediante diversas medidas podrían inyectar directamente el dinero a los trabajadores. Esto es como el argumento de los impuestos, nos dicen que si bajan los impuestos a los patronos, estos ahorran y tendrán más dinero para crear empleo. Ambos argumentos son falaces, si cobraran lo que es justo a los patronos, ni eso, si los patronos pagaran los mismos impuestos que nosotros, el estado podría crear millones de empleos. Lo mismo pasa con el dinero, si en vez de dárselo a los bancos, se lo dieran a los estados, estos podrían crear empleo y dinamizar la economía.


¿Sabéis que es lo peor? Que hoy un gobierno socialdemócrata no tendría ningún margen de maniobra. Hoy la deuda es impagable y cuando quieran nos pueden cortar el grifo del crédito y se acabó. Lo único posible es un cambio de sistema que haga borrón y cuenta nueva. Para eso tienen que desaparecer los grandes patronos y levantando las manitas no van a desaparecer, hay que levantar el puño.

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